Espíritu de cordada

29 de Marzo de 2020
¿Como sabes que puedes confiar en alguien ( y al revés, claro)? Cuando eres capaz de poner en sus manos algo que te hace vulnerable o  frágil. Si no tienes confianza es porque no sabes qué va a hacer con esa información tan delicada, y que se te puede volver en contra.

Uno de los pilares sobre los que se basa el espíritu de cordada es la confianza y la admiración mutua.
Trabajar, relacionarse o convivir  en un entorno donde no sintamos que estamos en confianza nos vuelve individualistas, ya que el propio equipo o sistema  y su energía, puede llegar a ser una amenaza para nuestros propios intereses o felicidad.

¿De qué se nutre la confianza? Respeto y Admiración. Si respeto el trabajo de otro compañero y soy capaz de reconocer sus formas de trabajar o sus logros, entonces estaré en disposición de confiar en esa persona; en caso contrario es muy difícil. De la misma manera, si me hago respetar y demuestro mi valía y aportación al grupo me ganaré la confianza de mis compañeros. 

Ser capaces de aprender entre compañeros hace  que los equipos evolucionen, innoven y progresen. La competencia sana genera que queramos ser al menos igual de buenos que el resto. 

Generar un ambiente de confianza requiere un tiempo desarrollo donde todos comprobemos que no corremos riesgos por compartir ciertos planteamientos personales, miedos, inquietudes, ilusiones, desacuerdos o resentimientos. Es lo mismo que cuando estamos de expedición y sentimos el cansancio, la fiebre o el mal de altura en una expedición de montaña. Son reales, tienen sus razones de ser y es fundamental reconocerlos, en uno mismo y en los demás, respetarlos y gestionarlos.

¿Como sabes que puedes confiar en alguien ( y al revés, claro)? Cuando eres capaz de poner en sus manos algo que te hace vulnerable o  frágil. Si no tienes confianza es porque no sabes qué va a hacer con esa información tan delicada, y que se te puede volver en contra.

Esta responsabilidad requiere ser compartida a partes iguales. Cada persona ha de ser responsable de sus aportaciones al equipo y ha de saber que tiene que expresar su mundo interior, sus formas de analizar las situaciones, sus porqués, sus expectativas al respecto de ciertos asuntos. Quizá el trabajo previo que haya que realizar sea el de aprender a manejar conversaciones sobre asuntos que nos alteran, nos dan miedo o nos violentan.

Mientras las personas que trabajamos y cooperamos juntas no ponemos encima de la mesa nuestras motivaciones más profundas ante nuestros compañeros de cordada, toda la dinámica del equipo se mueve en torno a la falta de confianza verdadera para con el trabajo del compañero. No se tiene la seguridad de que todos estemos empujando en la misma dirección y con todas las opciones posibles.

Y como en la escalada, hay que mantener  una mentalidad abierta y generosa, donde el fin último no es satisfacer una necesidad u objetivo particular, sino el  bien del grupo y para ello se necesita un compromiso basado en la confianza y corresponsabilidad. Todos procuran el beneficio de todos.

Además de la confianza, en el espíritu de cordada se cristalizan los rasgos más destacados de los equipos de alto rendimiento. Todos formamos parte de algún equipo o sistema, por el que somos influidos y al mismo tiempo influimos. Estas características son:

  1. Confianza. Disposición a mostrarnos vulnerables, a abrirnos ante los otros para aceptar errores y debilidades y generar el ambiente adecuado que la confianza pueda aflorar.
  2. Diversidad y respeto: Para generar opciones, tener diferentes puntos de vista, perspectivas diversas. Los grandes equipos no temen al conflicto, al contrario, lo potencian para generar nuevas ideas y canalizar toda la riqueza de la diversidad. Siempre claro desde el respeto y la admiración.
  3. Compromiso. La confianza, la diversidad y el respeto, generan compromiso al crear un ambiente abierto y apasionado.
  4. Corresponsabilidad.- Mentalidad abierta y generosa, donde el fin último no es satisfacer una necesidad u objetivo particular, sino el  bien del grupo. Todos procuran el beneficio de todos.
  5. Una meta en común.- Todos remamos en la misma dirección. Juntos, multiplicamos.

¿Cuándo fue la última vez que dentro de un sistema del que formas parte se abrió un espacio para hablar de expectativas, de sensaciones, de miedos o para compartir simplemente un éxito?

¿Qué estamos haciendo para asombrarnos los unos a los otros?

¿Qué has aprendido de tus compañeros últimamente?

¿En qué pueden mejorar tus compañeros si tú les ayudas a ello?

Estaremos encantados de conocerte.
Estamos en Valencia, en el barrio de Russafa,
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